domingo, 23 de mayo de 2010

Jen Natshuki - ENVIDIA, Saga 7 Pecados Capitales.




Quien considere que nunca en su vida ha sentido envidia debería prestar atención al análisis que el neuropsiquiatra Jorge Luís Tizón pormenorizó el pasado miércoles 7 de octubre en la primera conferencia del ciclo “Sobre las emociones” que tuvo lugar en el auditorio Caixa Forum de Barcelona. La ponencia de Tizón seguramente hizo reflexionar a la audiencia sobre que sentir envidia es un hecho más frecuente y generalizado de lo que pensamos, por mucho que nos cueste reconocerlo. El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra.


En primer lugar y según Tizón, la envidia forma parte del desarrollo normal en la infancia, porque “el niño la necesita para hacerse fuerte y competir, para quitarse a otros de en medio y también para conseguir separarse finalmente de sus padres en la edad adulta”. Esa es la razón por la que la evolución no ha eliminado esta emoción a pesar de que la generalidad de los individuos de la especie humana la desaprueben.


Por otro lado y en un sentido más extremo y dramático, el ponente contextualizó la emoción de la envidia en un marco que lleva ya años de actualidad: la violencia doméstica. En este sentido, “el celotípico [celoso] mata por envidia, no por celos. Él sabe que ella podrá tener otras relaciones porque es mejor que él y, por otro lado, él sabe que ‘sin ti no soy nada’”. En concreto, en este tipo de situaciones y en todas las demás, la envidia entraña una contradicción de base: “se ama a quien se odia y se odia a quien se ama”.



La envidia es una relación de amor que implica una comparación entre el envidioso y el envidiado en la que el primero, además de salir perdiendo, no puede reconocer ni su admiración, ni su inferioridad, ni su dependencia. En realidad y para colmo de males, el problema para el envidioso es él mismo, es decir, ser quien es, querer ser otro, ver que es imposible y, encima, tener que ocultarlo. En este sentido, Jorge Luís Tizón evocó al célebre filósofo Juan Luís Vives en la cita: “Quién tiene envidia tiene un gran trabajo”; para ocultarla, se entiende.




De hecho, la cantidad de energía que un envidioso -o alguien que circunstancialmente sienta envidia- debe invertir en que no se le note tiene como consecuencia “la parálisis de la creatividad, el crecimiento y la integración personal, ya que el envidioso no puede hacer otra cosa que odiar, mentir, ocultar o admirar y, por lo tanto, no tiene consciencia de su personalidad, porque vive su yo en el envidiado”.


Por último, Tizón remarcó que la consecuencia de la envidia es la desesperación, que conlleva marginación cuando el entorno la percibe y violencia contra o por parte de dicho entorno, para volver a empezar otra vez con la desesperación. Cual pescadilla que se muerde la cola.



[[ http://www.youtube.com/watch?v=Edd4JMIM8xM ]]

As I Lay Dying- Empty Hearts




A menudo se hace ostentación de las pasiones, aunque sean las más criminales; pero la envidia es una pasión cobarde y vergonzosa, que nadie se atreve nunca a admitir.

François De La Rochefoucauld

Imagen - Envidia por Jacob Matham

3 comentarios:

  1. “Quién tiene envidia tiene un gran trabajo”; para ocultarla, se entiende. OMG (L) waxi waxi tita jen *^* !!

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  2. "La envidia es una relación de amor que implica una comparación entre el envidioso y el envidiado en la que el primero"
    Un pedazo texto amada, :3 ♥♥♥

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  3. Quien tiene envidia tiene un gran trabajo.

    Sin palabras <3

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