martes, 1 de junio de 2010

Antonio (-[退様]-) -GULA, saga 7 pecados capitales

Volvió la vista hacia el mendigo, ese hijo ilegitimo de la sociedad pedía siempre algo de comer siempre que pasaba por su lado. Y nunca, y eso que el pobre infeliz llevaba más de nueve años haciendo tal cosa, se le había ocurrido darle ni siquiera una mísera ración de sus víveres.

La comida, su comida. El placer más exquisito que el podía imaginar, el que más disfrutaba y del que menos se arrepentía. Exquisitos platos bañados en sus salsas, vinos impresionantes traídos desde tierras lejanas y dulces hechos por las feligresas de su propia iglesia. La gula, un placer que tenía poco que ver con el hecho de tener hambre o tener sed. Un simple hecho de saciarse y regodearse con la comida que tenía en su haber. El placer carnal más exquisito que puedo alcanzar un sacerdote.

Una pequeña sonrisa se dibujo en su rostro. Se reía de todas aquellas personas que en algún momento de su vida habían consentido llamar a la gula pecado. Ilusos, gente que no tenía nada de que alimentarse por lo cual lo pagaban con aquellos que disfrutaban. Ilusos, gente que al no le quitaría su placer favorito. Se reía de todos ellos como se reía del mendigo.

Una pequeña sonrisa se dibujo en su rostro. Le apetecía algo de comer. Y quería que el mendigo le viese comérselo.

Volvió la vista hacia el mendigo…



Ideas de Recio Anabelo, Sacerdote de Alasangia en la plaza del mercado.
Cuadros de costumbres, Antonio Soriano Santacruz

3 comentarios:

  1. Un texto encantador de tu parte, pero es muy cruel...Me gusta! :D

    ResponderEliminar
  2. Siempre me ha gustado muchisimo tu forma de escribir, esa manera de espresarte y hacer ver todo lo escrito de una forma elegante y sín ser demasiado esplicito, todo ensu medida, pero perfectamente comprensible para el lector y agradable de leer.

    ResponderEliminar

Se ha producido un error en este gadget.